
Me curré el otro día un post con su toque irónico, su notilla de humor y la desdramatizacíon de nuestra enfermedad común que bitácoras me echó por tierra y que luego fui incapaz de repetir. Mis musas debieron largarse corriendo al Corte Inglés y ni ellas, ni mi jefe que me vigilaba, me dieron una segunda oportunidad.
Contaba (y repito, ya nada será igual) que en estos días los celiacos y todos los que padecen una enfermedad que requiera una dieta (hay muchas, no somos los únicos ni el ombligo del mundo) tenemos nuestros problemas añadidos. Mientras el resto de los mortales están preocupados porque engordarán dos kilos con tanto turrón, nosotros nos dedicamos a buscar la marca que podamos comer o nos limitamos a, directamente, no consumirlos y mirar con ojos golositos.
El mismo día q ue escribí aquel post desaparecido, tenía la comida de la empresa y mucha preocupación, porque a pesar de que me habían dicho que no sería problema, la solución directa yo sabía cual era. Un “pide lo que quieres” que conllevaría las consabidas explicaciones de que “sí, a estas alturas” y de que no “no tengo síntomas” y de que “sí, tengo que seguir la dieta” y bla, bla, bla . Así que opté, después de darle vueltas toda la mañana, por comer y callar o, lo que es lo mismo, comerse uno lo que pueda y pasar del resto. A Dios gracias, mi jefe es un enrollado y no hay color entre comer en un fast-food a comer en un cinco tenedores. Una vez más, la solución al problema es el vil metal.
Pero este es post optimista, un canto a la esperanza. ¿Cuántas cosas consumimos tradicionalmente en Navidad que son aptas para celiacos? Muchaaaaaaaaaaaaaas.!!!! Ese jamoncito ibérico, esas gambitas de Huelva y ese carabinero a la plancha, el cordero, el pavo o el cochinillo, vinos, cavas ...
El que no pueda quedarse sin postre, puede coger la Lista de Alimentos (por llamarla de alguna manera), entrar en algún foro, en alguna web, leer, cortar, pegar, cotejar, arriesgarse y crearse una lista con dulces navideños típicos. Entre gastarlo en una buena gamba y en un turrón, lo tengo claro, yo me voy a Mercadona chicos, porque 1880, el turrón más caro del mundo, tiene gluten. Ahí nos han dado. Nos lo ahorramos en el postre. Por una vez que compramos más barato ...
El espíritu navideño me está invadiendo ya (yo no quería), así que, como para la mayoría ya han empezado las fiestas y su vida social os digo que os olvideis de lo que no podéis comer para disfrutar de lo que sí.
P.D. Al que moje en la salsa y me reviente el optimismo navideño le corto una mano.